
Última actualización el 15/05/2026
Si eres aficionado a los juegos de mesa, seguro que te has hecho esta pregunta más de una vez: ¿Tengo demasiados juegos?
La respuesta, como casi siempre en el mundo de los jugadores, es “depende”. Pero vamos a desglosarlo con un poco de sentido común, experiencia y un toque de análisis.
1. La trampa de la estantería llena

Todos empezamos con un juego o dos, y poco a poco la colección crece. Lo siguiente que sabes es que tu estantería parece una torre de Jenga: juegos apilados, algunos en cajas abiertas, otros casi olvidados.
Es aquí cuando la mayoría de los jugadores se plantea:
“¿Tengo demasiados juegos de mesa o simplemente no estoy jugando lo suficiente?”
El truco está en distinguir entre cantidad y disfrute. Tener 50 juegos no es un problema si los juegas regularmente, pero tener 200 y tocar 20 de ellos puede ser una señal de alerta… o de lujo, según cómo lo mires.
2. El “síndrome del coleccionista”

El coleccionismo es real y tiene efecto adictivo: ver un juego nuevo en una tienda o en una campaña de crowdfunding despierta una emoción difícil de ignorar.
Algunos síntomas típicos del síndrome:
- Comprar juegos antes de terminar los que tienes
- Apilar juegos en la estantería como si fueran trofeos
- Decir: “Este lo jugaré algún día”… y ese día nunca llega
La clave es preguntarte: ¿compras por placer de jugar o por placer de tenerlos? Reconocerlo ayuda a evitar que la colección se vuelva abrumadora.
📎 Muchas veces el problema es la pereza de explicar juegos nuevos a tu grupo, te recomendamos que le eches un vistazo a nuestro artículo: Cómo explicar juegos de mesa fácilmente.
3. Señales de que ya son demasiados
Algunas señales de que tu colección podría estar pasando de “sana” a “desbordante”:
- Olvidas qué juegos tienes: si no recuerdas la mitad de tu estantería, estás cruzando el límite.
- Se repiten partidas de siempre: si siempre juegas los mismos 3 o 4 juegos, el resto está acumulando polvo.
- Tienes miedo de abrir nuevas cajas: abrir un juego debería ser un momento feliz, no un acto de estrés.
- Tu pareja/amigos te miran raro cuando hablas de tu colección: si esto ocurre, podrías estar en territorio de “demasiado”.
4. Estrategias para manejar tu colección
No hay necesidad de dramatizar: tener muchos juegos no es un pecado. Solo necesitas organización y un poco de autocontrol. Algunas ideas:
- Rotación de juegos: haz un calendario mensual para jugar títulos diferentes.
- Caja “prohibida”: deja un par de juegos en espera para crear expectativa.
- Invita a amigos nuevos: ellos te ayudarán a sacar juegos olvidados.
- Regala o intercambia: si un juego lleva años sin tocarse, puede alegrarle la vida a otro grupo.
📎 Organizar una sesión de juegos puede ser una buena idea para rotar tus colección. Si necesitas ideas te recomendamos que leas nuestro artículo: Cómo organizar una sesión de juegos de mesa en casa.
5. Disfruta tu colección sin estrés

En realidad, no existen límites estrictos. La pregunta no es cuántos juegos son demasiados, sino cuántos juegos te hacen feliz sin generar estrés.
Si tu colección te hace sonreír cada vez que abres una caja y te invita a compartir momentos con amigos y familia, ¡felicidades! No hay límite que valga.
Y si alguna vez alguien te pregunta cuántos juegos tienes, siempre puedes responder con una sonrisa:
“Todos los que necesito… y unos cuantos más”.
